SJ

Partido Socialista

El partido universitario Siete Jefes es parte de la agrupacion universitaria Movimiento Nacional Reformista. Éste es el brazo universitario del Partido Socialista, y trabajamos con ellos porque creemos que los ideales y pensamientos que compartimos son los que llevaran a que tanto nuestra universidad, nuestra ciudad, provincia y país; lleguen a una situacion favorable para el pueblo, con trabjo y sudor del pueblo.

Esto no quiere decir que todos los que estemos dentro de Siete Jefes seamos socialistas o seamos afiliados al partido. Este no es nuestro cometido, sino trabajar en conjunto para lograr un ideal que sea prospero para toda la comunidad educativa, no importando las ideas politicas mas variadas que profeses. ¡ Por eso te invitamos a sumarte! ¡Te estamos esperando!

 

¿POR QUÉ SOY SOCIALISTA?

¿Por qué soy socialista? Lo soy por motivos biológicos y por motivos sociales; lo soy por sentimiento y por razón, pues, el sentimiento es el motor íntimo y secreto de mi acción y la razón es su guía y está a su servicio.

Arde en mi un fuerte sentimiento de solidaridad humana que me hace conmover frente al doloroso espectáculo de la miseria y de la ignorancia de millones de seres humanos.

Me hace sufrir intensamente la tragedia individual y colectiva de los que trabajan, producen y sufren la cotidiana inseguridad del trabajo y del pan.

La vida áspera, ruda y amarga del pueblo, sacude las fibras más íntimas de mi sentir y pensar.

La mísera infancia de los niños del pueblo, cuya vida sin alegría, sin aire, sin luz y sin sol - que prepara candidatos para el hospital, la cárcel y el manicomio - subleva mi espíritu y entristece mi corazón.

La maternidad dolorosa y desamparada de la mujer del pueblo, para quien el nuevo hijo, en vez de ser una fuente de alegría, es, con frecuencia, una verdadera maldición, me desconsuela y agobia.

La vejez arruinada, maltrecha, y abandonada como un estropajo inútil, agonizante en hospicios y asilos, me indigna y subleva.

Me subleva e indigna el caos, el desorden y la anarquía del mundo capitalista, que no sabe, no quiere o no puede otorgar un mínimo de bienestar a sus forzados cooperadores.

Repudio una organización social que no asegura trabajo, salud y prosperidad a todos los hombres y mujeres que producen riqueza social.

Abomino una sociedad donde la vida del pueblo es sufrimiento, y que, desde la cuna hasta la tumba, arrastra la cadena de su miseria y dolor.

Esclavo en la Antigüedad patriarcal, siervo en le Edad Media feudal, asalariado en la Edad Contemporánea capitalista, la vida del pueblo es todavía idéntica, en el fondo, como en los más remotos tiempos de injusticia y desamparo.

Sobre el pueblo se abaten todas las calamidades y lo azotan todos los vendavales; la crisis económica, la desocupación, la carestía y la escasez, el hambre, las enfermedades y la guerra.

Y lo que más me choca, indigna y subleva es que frente a la miseria se alza indiferente la riqueza insolente; frente al dolor de abajo, se yergue el placer de arriba; frente al imperio de la razón, el gobierno de la fuerza y la impostura.

Contra todo esto se rebela mi sentimiento de solidaridad humana; se subleva mi amor por nuestros semejantes, se pone tenso y se alza mi espíritu de razón, de justicia y de verdad.

Y contra todo esto lucha el socialismo, ¡y es por eso que soy socialista!

Pero no soy socialista sentimental en el vulgar sentido de la palabra. Mi socialismo es científico, pues lo inspira una teoría social e histórica y lo guía una metódica y disciplinada acción individual y colectiva. Por eso mi socialismo no es negativo ni destructivo, sino positivo y constructivo.

Soy socialista porque creo en la evolución creadora, porque tengo fe en el vasto proceso del progreso social, porque confío en la eficacia del esfuerzo propio del pueblo trabajador para elaborar su emancipación económica, política y social.

Mi teoría es científica, mi doctrina es histórica y mi acción es gobernada por el derecho, la razón y la justicia.

Por eso repudio el mito de la emancipación milagrosa de la clase obrera. No creo en el milagro de las dictaduras, sean ellas de derecha o de izquierda. Repudio por igual la dictadura nazifascista y la dictadura del proletariado. El pan material, como el pan espiritual, hemos de conquistarlo nosotros mismos por el esfuerzo propio de todos los hombres y mujeres, y por el esfuerzo continuo de todos los días.

Quiero la socialización de los medios de producción y de cambio, pero lo quiero como un proceso evolutivo y no como un suceso catastrófico.

Los socialistas esperamos mucho más del progreso de la organización y de la razón pública, que de la acción violenta y de los sucesos repentinos y espasmódicos.

Los socialistas tenemos por base y fundamento la Ciencia y la Democracia. Soy socialista porque creo en la omnipotencia de la Ciencia y en la eficiencia de la Democracia. Por eso lucho por la justicia social y por la verdad política.

Soy socialista porque creo en el esfuerzo doloroso, creador y sublime del Hombre, que, de la animalidad se ha elevado a la Humanidad ; que ha llegado a dominar y gobernar las fuerzas ciegas del mundo físico-biológico, que ha creado su técnica y economía, que ha introducido método y orden en el caos y desorden de las fuerzas ciegas y amorales de la actual organización capitalista de la sociedad, creando un mundo de Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los seres humanos.

¡Y soy socialista porque quiero que en el mundo haya más Verdad, más Justicia y más Belleza!

Enrique Dickmann